Rompiendo el silencio

11 Enero
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Unos vienen, otros se van…

Normalmente el frío hace que entre en un estado de melancolía total, pero esta vez a pesar de la nieve, ha sido distinto. Serán los 31 años, pero ahora veo las cosas de otra manera.

He pasado las últimas 24 horas pensando en las personas a las que quiero y que yo pensaba que me querían a mi… Si, de decepciones iba la cosa hasta que me he dado cuenta de que no merece la pena.

Ella… es el primer año, en muchoooosss, que no me llama por mi cumpleaños. Puede parecer una tontería, pero para mi no lo es. ¿Un olvido? Me da que no. Circunstancias de la vida quizá hayan hecho que nos separemos pero bueno… La seguiré queriendo y seguirá estando en un rinconcito de mi corazón.

Por otro lado, en 2009 he ganado dos amistades que jamás las cambiaría por nada ni por nadie (y creo que ellas lo saben). Y no, no penséis que me lo tomo en plan “pierdo una y gano dos”, porque creo que las amistades no se pueden tratar así. Simplemente pienso en positivo.

Este año en mi cumpleaños he estado con las mejores personas que podía estar. Mi familia y mis mejores amigas. Si, no os engañaré y reconoceré que me faltaron algunas personas, pero todo tiene solución y pronto lo celebraré también con ellas.

Empiezo el año rodeada de buena gente y espero seguir teniendo su amistad durante mucho tiempo más. Y para los que se queden por el camino, siempre habrá unos brazos abiertos esperando su vuelta.

26 Diciembre
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El valor de la amistad

Empecé a usar Twitter hace aproximadamente 2 años y medio, pero la verdad es que tampoco le prestaba mucha atención. Hace 3 meses retomé mi actividad tuitera.

En este tiempo, tan sólo 3 meses he podido conocer a muchísimas personas e incluso desvirtualizar a otras a las que hoy considero buenos amigos. También he conocido a grandes personas a través de amigos. Y os preguntaréis por qué escribo esto ahora… pues porque como persona humana que soy, cometo errores. Nunca dejamos de aprender pero también de equivocarnos y yo he tropezado de nuevo con la misma piedra, es decir, he vuelto a cometer un gran error.

Y es que no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos. Yo esta vez he tenido la suerte de no perderla, creo que he reaccionado a tiempo, hemos aclarado las cosas, he pedido disculpas y creo y espero no haber perdido su amistad. No diré su nombre, porque la persona en cuestión sabe perfectamente quién es. Pero desde aquí, una vez más, perdón y sobre todo, gracias.

Cuidad a vuestros amigos, son, junto con la familia, el tesoro más valioso.

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