Y a los 18 te buscas la vida
Puede sonar a chiste pero no lo es, el ministro italiano de Administración Pública, Renato Brunetta, ha propuesto una ley que obligue a los hijos a abandonar el hogar familiar a los 18 años. El fin de esta propuesta no es otro que el de que maduren y se valgan por sí mismos, sin estar bajo el techo familiar durante décadas.
Brunetta ha tenido esta brillante ocurrencia después de que la semana pasada un padre separado haya sido condenado por el Tribunal de Bérgamo a mantener a la hija de 32 años que vive en su casa y que todavía no ha sido capaz de acabar la universidad.
Es cierto que cada vez los jóvenes se marchan más tarde de casa de sus padres, pero también es cierto que las cosas hoy en día están mucho más complicadas para nosotros que hace 30 o 40 años, cuando nuestros padres salieron de casa. Para empezar el trabajo (¿o hay que recordar que estamos viviendo una crisis y no hay empleo?) y como no, el precio de la vivienda.
En cuanto a esta propuesta del ministro Brunetta, el dirigente de la oposición Massimo Donadi, presidente de los diputados del partido Italia de los Valores (IDV), ha manifestado que lo que hace falta es trabajo para los jóvenes y no normas. Según Donadi, los jóvenes no son vagos y para ir a vivir solos necesitan un trabajo.
Siempre existirá aquel que piensa que como en casa de papá y mamá no se está en ningún sitio y no haga el más mínimo esfuerzo por salir de allí, pero también hay muchos jóvenes que están deseando poder vivir su propia vida, en su casa, con sus normas, sus horarios, sin dar explicaciones…
Sinceramente, me parece asombroso que se le pase por la cabeza a un ministro italiano esta propuesta de ley y más aún que se atreva a hacerla pública. ¿No es mejor buscar posibles soluciones para que los jóvenes italianos se puedan emancipar antes?





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Pues sí, la propuesta es estúpida. Pero tampoco creo que los jóvenes lo tengamos tan peor que nuestros padres, lo que pasa es que somos unos sibaritas y no nos vamos hasta que tengamos las mejores condiciones del mundo, mientras que nuestros padres de verdad “se buscaban la vida” pero a nosotros nos lo han dado todo hecho y no nos podemos ir de cualquier manera. Y te lo digo yo que me estoy haciendo fuerte en casa
Lo último de Ana en su blog ..Latidos y limones
Voy entendiendo por que los italianos tienen de presidente a un tipo asi…
Carpe Diem
Lo último de Cosechadel66 en su blog ..A mi hija y a mi nos gusta “Luna Nueva”
Buenso días Babara.Lo es.Ya tengo otro motivo para volver a Firenza..jijiji..ver como ejecutan la ley.Saludos.
Ana, yo me marché de casa a los 18 años. Tenía un trabajo bastante inestable, en el que ni si quiera tenía contrato. Me marché a vivir a un piso con varios compañeros de trabajo. Pasé días muy malos, en los que no me llegaba la pasta ni para comer, pero mi orgullo me podía y no iba a pedirle dinero a mi madre. Fue toda una experiencia. Lo que quiero decir es que hay de todo, que no siempre esperamos a irnos de casa de nuestros padres en las mejores condiciones del mundo. A veces prima más la necesidad de irte.
Lo último de Bárbara Guillamón en su blog ..Y a los 18 te buscas la vida
Barbara, los jovenes ya no se van como tu, salvo contadas excepciones. Ahora se van cuando lo tengan todo o para qué se van a ir antes??
Lo peor no es cuándo se van, lo peor es que se creen con derecho a todo, no luchan por nada y creen que todo se lo tienen que dar hecho por su cara bonita.
Mucha culpa es nuestra, hemos educado unos caprichosos y consentidos hijos, precisamente porque carecimos de casi todo, pero esta es la realidad: los ni ni.
Cuando yo tenia 18 no habia trabajo, habia una crisis importante, toda la de los altos hornos y el petroleo juntas. No una crisis de un año, sino de una decada. No habia trabajo, pero lo buscabamos. Ahora ni lo buscan, todo lo piden a papa y mama.”Dame” es su palabra favorita. Pero no “por favor” sino porque es mio.
Cuesta un triunfo cambiar esta mentalidad, este desencanto que deberia llegarles a los 40 y lo tienen a los 17.
Dicho por un tipo que se marchó de casa con 27 años, con un contratejo rondando el sueldo mínimo, al que le quedaban dos telediarios.
Los jóvenes lo tienen chungo, cierto, y son cómodos, también, probablemente a partes iguales. Eran más salvajes nuestros padres, puede ser.
Lo cierto es que es alucinante que un gobierno, lejos de proponer medidas que favorezcan irse de casa, que dejen al descubierto al comodón y ayuden al audaz y al que tiene canguis, hala, a expulsar a todos.
Me gustará ver, si se aplica, a quien castigan, al padre/madre/abuelo/tio… bondadoso y preocupado o al hijo/hija/sobrino… aprovechado.
Pobre Italia…
Soy el mayor de 3 hermanos y tengo 33 años. Me marché a los 21 años, al dejar la facultad. Mi hermana la mediana (dos años más joven que yo) se marchó incluso antes, poco después de cumplir los dieciocho. La “peque” sólo tiene dieciseis aún, así que no cuenta. Y un dato más: de la bahía de Cádiz, con el índice de paro más alto de España (creo que aún tenemos ese dudoso honor) y, por aquella época, el más elevado de la UE.
Y con todo, le echamos valor, dejamos a papá y mamá para abrirnos paso por nosotros mismos, por nuestro esfuerzo.
Y eso es precisamente lo que no veo ahora. No lo veo en la “peque”, no lo veo en sus amistades y en casi ningún sitio: ganas de esforzarse, valentía, ambición… Es como un inmenso océano de apatía y autocomplacencia con alguna que otra excepción.
La ley italiana a priori no me parece tan descabellada. A la vista de que incluso aquí (con más o menos crisis) los hijos no se marchan ni echándoles agua hirviendo encima por muchas ayudas o incentivos que se den, el forzar a los hijos a valerse por sí mismos no es algo negativo.
¿El problema? Pues que quizá esas “expulsiones” no son la medida más acertada. ¿Te quieres quedar en casa y no estás ni estudiando ni trabajando? Pues toma gravamen en el IRPF, o negación de ayudas o subsidios públicos… Siempre con cabeza, que cada familia es un mundo.
A los 18 años me parece demasiado pronto ¿cómo pretenden que me vaya de casa sin unos estudios con los que buscar trabajo? Sí, lo sé, siempre puedes trabajar y estudiar a la vez; aunque, en mi caso, eso no es factible por falta de tiempo. Salvo que consiguiera un trabajo de turno de noche y aprendiera a no dormir. Me toca,de este modo, esperar a tener 23 ó 24 años para poder irme de casa [y entre 27 y 29 para tener el título. Snif]. A cambio, tengo un futuro bastante esperanzador en comparación con mis “otros” colegas universitarios. Quizás, si supiera que al finalizar mis estudios, iba a entrar de cabeza a la bolsa del paro, me pensaría más seriamente la emancipación. No obstante, en cuanto consiguiera trabajo, empezaría a buscar un piso compartido. A fin de cuentas, ahí fuera está la libertad ¿no?
Debo añadir también, en honor a mis colegas y amig@s, que no se puede generalizar y llamar vag@s y comodones a todos los jóvenes. Les sorprendería gratamente la enorme capacidad de trabajo que tiene esa gente
Siento expresarme tan soberanamente mal. La idea clave son las tres primeras líneas
Saludos!